sábado, 10 de octubre de 2009

Tres para uno.

La mañana, 
de nuevo la mañana, 
son las veces en las que tienes tiempo de pensar aún, en lo que pasó los días anteriores. 
Esa mañana me acordé de tí mientras oía a Sabina, 
casi predecible.
Nunca quise que las cosas fuesen así, 
solo quería intrigarte un poco,
solo quería atenderme por una noche, 
solo quise huir de mi vida por una semana.
No lo logré, 
quizá en la próxima. 

    *
Mis entrañas me hicieron olvidar todo de a golpe, 
así son las cosas cuándo vas a este ritmo.
Me distraía las tardes con las banales personas de la zona, 
tomaba entre vasos, botellas y drogas.
Malas drogas.
Ahora ya pasaron unas horas si las cuentas con paciencia. 
Tu cabeza no tenía precio, 
sin embargo hacía ya meses que se me había acabado el crédito.

      *
Nunca quise encontrarte,
no bien,  llegaste con tu expresión austera
y con un trago en la mano.
Ahí estaba de nuevo, 
preguntándome que hacía ahí, 
sin futuro mas largo que esa noche, 
y sin consciencia más grande que la que me permitía saborear con cerveza.