jueves, 18 de noviembre de 2010

Entran y salen, entran y salen.

Es tarde ya, corazón.
Mis brazos y piernas están cansados,
la cadenilla de la puerta está rota,
aún así, sigo asomándome de cuándo en cuándo afuera,
a ver si vienes.

El viento mueve las cortinas,
hay nubes, hay frío, hay un niño llorando en la calle.
Cierro la ventana,
y las cortinas,
hoy, no quiero que me vean.

Yo sé que no vendrás, querido,
que las luces se encenderán y apagarán,
y pasarán los días, las horas, los minutos,
adentro de mi cuerpo,
adentro de mi boca.

Así que,
iré, y cultivaré mis malas costumbres.
Sin culpa.


5 comentarios:

David Lepe dijo...

me encantó

producto1606 dijo...

Gracias.

Alvaro Montenegro dijo...

Excelente poema! Un final punzante, delirante y genial.

P. Mitelstet dijo...

... y sin miedo

Anónimo dijo...

Anais Nin, siempre:"Cualquier forma de amor que encuentres, vívelo".